No sabe lo que es sentirse triste ni alegre. Ni siquiera sabe llorar. Sólo se ríe. Pero no se ríe porque está feliz, lo hace porque así le han enseñado, si es que alguien le enseñó algún día y no aprendió por sí mismo. Sin embargo se rumorea que no se ríe sin ton ni son. Lo hace por un motivo, evidentemente desconocido. Nadie le ha visto nunca pero saben quién es y qué forma tiene. Le oyen reírse a menudo y cuando esto sucede...
El payaso en cuestión se mueve detrás de las persianas de las casas. Ese es el lugar indicado. Sus risas y carcajadas se muestran audibles en el interior de las viviendas pero nadie levanta la persiana de su propia casa a esas horas de la noche para demostrarse a sí mismo que al otro lado no hay nada y que ya puede irse a dormir tranquilo. Y una cosa más, este singular payaso siempre actúa de noche.
Después del atardecer, cuando consigues ver al payaso que ríe contemplas además tu propia muerte. Los pelos se te ponen de punta y si respiras profundamente, el olor que penetra en ti promete ser tan repulsivo que siempre, vayas a donde vayas, te perseguirá. Estás marcado con una X y un terrible accidente cuanto menos extraño, seguirá ahí, esperándote. No hay escapatoria posible, si la hubiese os juro que os la diría.
Los hilos que mueven el destino de las personas por fin tienen dueño. Nadie en el mundo podrá jamás enfrentarse a él y plantarle cara porque entonces incrementará el volumen de su risa y se reirá y se reirá y el planeta Tierra temblará al son de sus diabólicas carcajadas.
Cuando las persianas de las casas zumban nadie piensa que se trata indudablemente de la presencia de un payaso que intenta, por todos los medios, introducirse dentro. Preferimos pensar que es el aire. Sin embargo él está ahí, continúa ahí y no dejará de hacerlo por nada. Pero... ¿qué pasaría si le gustasen más sitios?, ¿y si tuviera sentimientos? ¿Qué pasaría si en lugar de reír llorase? Esas preguntas tienen respuesta pero no seré yo quien os las conteste. Cederé mi puesto a una persona experta y muy ligada con este tema en particular. Que pasen un buen día.
- Hola, podéis comenzar cuando ustedes deseen.
- ¿Por qué un payaso y no un perro rabioso o un lobo?
- La imagen del payaso promete ser la ideal para transmitir la información necesaria a sus receptores, que con el transcurso del tiempo se convertirán inevitablemente en sus próximas víctimas.
- ¿Es que un perro o un lobo no transmite la suficiente rabia o miedo?
- No estamos hablando de miedo. Lo que el payaso logra comunicar es el mismo terror en estado puro. Imagínese que usted camina por la calle y se encuentra con uno de esos animales enfrente suyo. Automáticamente el miedo penetra en su cuerpo y no consigue expulsarlo hasta que de alguna forma se encuentre a salvo. Es digámoslo así, un miedo pasajero. Sin embargo cuando desvía la mirada una fría noche de invierno y ve la cara de este ser a través del cristal de cualquier ventana de su apartamento, lo que penetra en su cuerpo no es el anterior miedo pasajero sino una especie de terror permanente. El mismo que tienen los niños después de ver una película de terror. Este último caso convivirá con usted un largo periodo de tiempo y, en contadas ocasiones, nunca abandonará su cuerpo.
- ¿Actúa muy a menudo?
- Ultimamente sí. Como bien estaréis informados lo hace por las noches.
- ¿Elige de alguna forma a sus víctimas?
- En principio no, aunque hay muchas posibilidades de que antes de actuar examine un poco a la clase de persona con la cual se enfrentará de noche.
- ¿Por qué se mueve solo por detrás de las persianas de las casas?
- Esa pregunta en cuestión me perseguirá toda la vida. No le puedo contestar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario